No importa la duración del viaje. Una posición confortable es fundamental para que la conducción sea tanto segura como agradable. Enderezar la espalda, reduce los niveles de cansancio y mejora tu calidad de vida.

¿Cuál es la postura correcta para conducir?

Una buena postura corporal es indispensable en todas las situaciones, estemos sentados en la oficina, sofá o asiento del automóvil. Dolores de huesos, músculos y articulaciones son alguna de las consecuencias de una mala postura, que normalmente afectan a la zona lumbar, espalda y hombros. Todo esto suma a los daños que puede sufrir el conductor en caso de accidente. Por eso la importancia de tener una buena postura al conducir para evitar lesiones. La máxima seguridad al volante se obtiene cuando se adopta una postura correcta para conducir.

A pesar de que los vehículos actuales están adaptados para maximizar el confort, los mecanismos de nada sirven si el conductor no adquiere una posición correcta.

Entre los errores más comunes encontramos, por ejemplo, llevar el asiento cerca del volante o demasiado elevado o la conducción solo con una mano. Si la primera aumenta la tensión en los hombros y muñecas, la segunda obliga a que el cuerpo se desplace lateralmente, aumentando el riesgo de escoliosis.

Conducir con el asiento demasiado inclinado tampoco es recomendable. La espalda debe estar en todo momento tocando el respaldo. Así, la zona lumbar deberá estar apoyada, para evitar futuras lumbalgias. Para maximizar la comodidad, la altura del asiento debe garantizar la visibilidad necesaria y el fácil acceso a los pedales.

¿Cómo ajustar el asiento del coche?

Lo primero que debes hacer al entrar en el coche es ajustar o reajustar la posición del asiento. La prioridad inicial es para la zona lumbar, que deberá estar completamente apoyada y en posición vertical. Las rodillas deberán quedar fuera del asiento, aproximadamente a tres o cuatro dedos del volante.

A continuación, sube el asiento hasta que la posición te permita una buena visibilidad de la carretera. Al subir el asiento, ten cuidado y asegúrate de que puedes presionar todos los pedales hasta al fondo sin ninguna dificultad.

La distancia entre el asiento y el volante debe hacer que los codos queden ligeramente flexionados, o sea, los brazos no deberán estar ni estirados, ni completamente encogidos. El ángulo del codo debe ser de cerca de 120º grados.

Manos en el volante y posición de la cabeza

Manos en el volante y posición de la cabeza

Conducir con ambas manos en el volante no sólo disminuye el tiempo de reacción, también mejora el bienestar. Si imaginamos que el volante es un reloj, las manos deberían colocarse como si fueran las 9h15min. Los dedos deben sujetar confortablemente la extremidad del volante y los pulgares deberán quedar apoyados en la superficie.

En lo que concierne al reposacabezas, posiciónalo más o menos a la altura de los párpados. Si el reposacabezas no es ajustable, intenta manipular la altura del asiento.

Asegúrate de que la distancia entre las cervicales y el asiento es de 2 a 3 centímetros. Una distancia de más de 7 centímetros aumenta las probabilidades de latigazo cervical en caso de accidente o frenada brusca.

Tras estos ajustes, verifica la posición por si tuvieras que hacer algún ajuste más. A pesar de que es sencillo, el proceso de ajuste es más importante de lo que parece para una mejor conducción y una mejor calidad de vida.

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